Patrimonio oculto II: Talamanca

Parte de la muralla musulmada de Talamanca. Fuente: https://www.madridiario.es
Parte de la muralla musulmada de Talamanca. Fuente: https://www.madridiario.es

Talamanca es un municipio al noreste de la Comunidad de Madrid bañado por las aguas del río Jarama. La presencia del río ha hecho que, a lo largo de la historia, haya sido destino habitacional para diferentes pueblos de los que se han conservado restos. Así, existen vestigios desde el II milenio a.n.e. y posteriores, como son las necrópolis tanto en el centro del municipio como fuera del mismo, de origen carpetano. A pesar de todo, no hay restos de asentamiento hasta época romana, durante la ocupación imperial. También localizaron los romanos una necrópolis en este municipio. Cualquiera pensaría, sin duda, que había algo especial en este lugar que llamaba a emplazar antes las necrópolis que cualquier espacio habitacional. Lo cierto es que la existencia de numerosos cursos de agua subterránea podría haber generado una especial energía que las poblaciones prehistóricas hubieran sentido como espirituales.

El propio nombre del municipio es muestra de la importancia que le daban al agua, puesto que la etimología prerromana hace referencia a la hidrografía. Armántica, el nombre que le dieron los romanos, hace referencia a su punto estratégico, de paso de ganado y mercancías. El nombre, en cualquier caso, no determina su origen de forma categórica puesto que ha ido evolucionando hasta 1916, en el que se determinó que el nombre completo era Talamanca de Jarama.

Una de las principales estructuras que se han conservado de época romana es el puente, por el que ahora mismo ya no discurre agua por el desvío del curso natural del Jarama. Se trata de una estructura perfectamente conservada y que, aunque a día de hoy ya no conecta las dos orillas, sí que mantiene el aspecto que le dieron tras la reforma durante la Edad Media. Adentrándose en la historia visigótica de Talamanca, destaca el hecho de que fue una ciudad con bastante presencia y prestigio aunque siempre por detrás de la capital, Toledo. Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obliga a la protección y mantenimiento de la estructura; además de su propia estructura, es testigo de la extracción de material que circulaba por el camino entre Complutum y Nova Augusta. Debido a la declaración como BIC, en los últimos años se han realizado trabajos de restauración y conservación. Se conserva en buen estado y además está incluido en una planificación urbana que lo engloba en un parque y centros de recreo que le da mayor visibilidad e integración actual.

De época posterior en la muralla que debería rodear la ciudad; sin embargo, apenas quedan fragmentos y restos de torreones y puertas. La Puerta del Este, que tiene un torreón asociado fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 y está dentro de una ruta a lo largo de Talamanca que tiene 10 paradas que recorren los principales puntos arqueológicos del municipio.


Plano del itinerario que recorre Talamanca del Jarama. Fuente: https://www.madrimasd.org
Plano del itinerario que recorre Talamanca del Jarama. Fuente: https://www.madrimasd.org

La muralla tenía un recorrido original de 1300 m y, como se puede ver en la imagen del itinerario, tenía forma de pentágono irregular de unas 90 ha.

Pese al estado de protección que le concede el ser Monumento, el estado en el que se encuentra es desastroso. Los trabajos de consolidación de 1982 han permitido que no se pierda por completo, pero no han impedido que haya desaparecido cerca del 50% de la muralla y lo conservado esté en condiciones cuestionables.

En 2017, la Comunidad de Madrid incluyó como parte de su patrimonio un tramo nuevo de la muralla. Aunque los trabajos de consolidación y restauración empezaron en abril de 2019, con la crisis del CoVid-19 se tuvieron que parar. Los trabajos están especialmente centrados en la zona norte del tramo, que corresponde a la muralla primitiva de época de Muhammad I.

Los restauradores y arqueólogos han retirado elementos que no aportan datos. De igual forma, han repuesto tejas y cosido las grietas que no son sino la muestra del paso del tiempo y la influencia meteorológica que existe sobre aquellos espacios que no están cuidados y protegidos debidamente. Como en todos los procesos de conservación, el plan incluye una limpieza de todo el espacio y su pertinente acondicionamiento para hacer la zona segura en su visita. La Dirección General de Patrimonio plantea también la realización de estudios y sondeos que permitan documentar y determinar los materiales, técnicas constructivas y tipologías que hay en tapias y muralla.

La última fase está planeada para restaurar el lienzo y los torreones mediante una limpieza general que incluye saneado y sustitución de los sillares dañados. Para esto es importante tener en cuenta todo el espacio que rodea a la muralla, para adecuar el espacio vegetal e impedir que intervenga de forma negativa en los espacios constructivos.