Las lámparas portátiles como sistema de iluminación en el Paleolítico

18.03.2020

La exploración de las cuevas susceptibles de ser habitadas debió de ser una de las principales actividades de quienes vivieron durante el Paleolítico; ante la limitada luz natural, que apenas alcanzaba hasta las partes más cercanas a la entrada de la cueva, nuestros antepasados idearon un sistema de iluminación que les permitió adentrarse hasta lugares recónditos.

Las evidencias arqueológicas nos muestran dos métodos de iluminación: un método de iluminación fijo y un método de iluminación móvil/portátil.

En este post vamos a hablar del método de iluminación móvil, es decir, de las lámparas, elaboradas en diversos soportes, que utilizaban grasa animal como combustible, utilizadas por las sociedades de cazadores-recolectores durante un período comprendido entre los 40.000 y los 11.000 años.

Estas lámparas, evidencia de la genialidad de nuestros antepasados, les proporcionaban a estos un sistema de iluminación duradero, fácil de transportar y con la no necesidad de estar sujeta siempre, permitiéndoles de este modo la liberación de las manos, y de un sistema de iluminación libre de humo, debido a que utilizaban como combustible el tuétano y la cera de abeja.

Para la elaboración de estas lámparas, nuestros antepasados depositaban sobre un soporte móvil (piedra, concha, etc) el combustible e introducían la mecha, elaborada esta con coníferas, enebro, hierba y/o residuos no leñosos.

A diferencia de lo que se suele creer, se han recuperado numerosas lámparas en entradas de cuevas y en hábitats al aire libre, lo que evidencia que el uso de estas debió de ser más generalizado y común de lo que habíamos pensado. No obstante, las lámparas que se han recuperado de las partes más profundas de las cuevas, se suelen situar en aquellas zonas donde existen pinturas rupestres, lo que hace la relación iluminación-arte incuestionable.