Las islas Orcadas: el fenómeno inmigración continental y persistencia de los linajes masculinos neolíticos durante la Edad de Bronce

18.02.2022

Orkney o las Islas Orcadas son un archipiélago situado al norte del territorio continental escocés. Esta región ha sido bautizada por algunos como la "antigua capital de Gran Bretaña", puesto que su florecimiento durante el Neolítico (3800 - 2500 a.C) la convirtió en un importante centro cultural a nivel europeo. En el caso de las islas británicas, confluyeron principalmente dos corrientes culturales a la hora de la difusión del Neolítico: la centroeuropea y la mediterránea; en el caso de Escocia y sus archipiélagos, tuvo mucho más peso la primera de ellas.

Por lo que se sabe, la llegada de nuevos pobladores a las islas Orkney durante el IV milenio a.C. (posiblemente grupos centroeuropeos) supuso un drástico cambio en las tradiciones mesolíticas. Estos colonos que se asentaron rápidamente en las fértiles colinas y bahías del archipiélago, trajeron consigo trigo, cebada, ovejas y ganado, así como novedades en la cerámica, las herramientas y las costumbres. Todo esto propició que proliferaran los asentamientos permanentes compuestos por campos de cultivo, tierras de pasto para los rebaños, viviendas de madera y monumentos de piedra.

Probablemente los pueblos indígenas sufrieron un lento proceso de aculturación y poco a poco fueron homogeneizándose con las costumbres de estos inmigrantes, pasando en muchas ocasiones por épocas de grandes tensiones tanto para las poblaciones mesolíticas tradicionales como para los nuevos pobladores.

A partir del 3200 a.C., el número, la densidad y la majestuosidad de los asentamientos aumentaron, y nuevos monumentos ceremoniales y estilos cerámicos (posiblemente originados en las Orcadas) se extendieron hacia Gran Bretaña e Irlanda. Hacia el 2800 a.C., este fenómeno disminuyó, pese a que las tradiciones neolíticas persistieron hasta al menos el 2500 a.C. A diferencia de otras zonas de Gran Bretaña, existen pocas pruebas materiales que sugieran una presencia europea a partir de este momento, lo que planteó la idea de que las Orcadas pudieron haberse desarrollado como un territorio insular prácticamente aislado y sin migraciones durante el segundo milenio a.C.

Yacimiento de Skara Brae (Islas Orcadas, Escocia)
Yacimiento de Skara Brae (Islas Orcadas, Escocia)

En base a esta última teoría, se realizaron estudios que comparaban las pruebas genómicas de 22 entierros de la Edad de Bronce y tres de la Edad de Hierro con inhumaciones neolíticas de todo el archipiélago. El resultado fue totalmente distinto a lo que se había teorizado. No sólo se identificaron señales que indicaban la existencia de migraciones, sino que además se descubrió que estos movimientos se produjeron a una escala insospechada, mucho mayor que en el resto de Europa. Tras encontrar claras pruebas de la inmigración de la Edad del Bronce en las Orcadas, se observó un patrón extraordinario: la continuidad del linaje masculino desde el Neolítico hasta la Edad de Hierro, contrastando con el lado femenino, el cuál mostraba claras señales de inmigración procedente de la Europa continental.

Esto significa que dichas olas migratorias estaban compuestas principalmente por mujeres y que los linajes masculinos indígenas persistieron durante al menos mil años después del final del Neolítico. Esto es un fenómeno bastante inusual, puesto que en el resto de Europa las extensiones de poblaciones de pastores solían estar lideradas por hombres y las poblaciones autóctonas femeninas solían ser absorbidas por los nuevos pobladores. Pese a que se desconocen las causas, la llegada de las poblaciones externas debió ser un proceso complejo que trajo consigo negociaciones; se ha teorizado que estas oleadas de inmigración femenina pudieron ser fruto de algún pacto que duró generaciones entre los varones indígenas y los recién llegados, quienes pudieron ofrecer mujeres esclavas como moneda de cambio. 

Escrito por: Raquel Muñoz