El ADN permite secuenciar la ocupación de la Cueva de Denisova

06.07.2021

Esta noticia se une a los importantes descubrimientos de Nesher Ramla y de Homo longi y junto a ellos, supone un cambio en la concepción de la evolución humana que teníamos hasta el momento. El análisis de los sedimentos de la cueva ha permitido recuperar ADN de denisovanos, neandertales y sapiens en periodos tan cercanos que podrían indicar una convivencia de las tres especies.

Cueva de Denisova. Fuente: EuropaPress
Cueva de Denisova. Fuente: EuropaPress

La cueva de Denisova, situada en las montañas de Altái, en el sur de Siberia es conocida por el descubrimiento de los denisovanos, especie que ocupó grandes partes de Asia central y oriental. En ella también se han encontrado restos de neandertales y restos del primer híbrido entre especies humanas, un individuo infantil femenino, hija de un neandertal y un denisovano. Se trata de una cueva con tres cámaras con secuencias estratigráficas que van desde el Pleistoceno Medio hasta el Holoceno. Sin embargo, los restos son escasos, lo que no permitía una reconstrucción detallada de la secuencia ocupacional de la cueva. Asimismo, no se habían recuperado restos de humanos modernos en las capas del Paleolítico superior, pero sí de denisovanos, lo que creaba el debate de si era posible que los restos ornamentales y de herramientas de hueso asociados a estos habían sido creados por homininos arcaicos o por humanos modernos.

Sin embargo, gracias a un estudio piloto de los sedimentos preservados de la cueva se ha logrado identificar ADN de antiguos homininos en 12 de las 52 muestras. De ellas se extrajeron 175 muestras de ADN de denisovanos, neandertales y humanos modernos. El ADN más antiguo se identificó como denisovano y supone la evidencia genética más antigua de la cueva, lo que apunta a que esta especie sería la que fabricó las herramientas de piedra de hace entre 250.000 y 170.000 años.

Del mismo modo, el estudio apunta a que los neandertales ocuparon la cueva por primera vez a finales de este periodo de tiempo y pudieron contribuir también a la fabricación de las herramientas. Por tanto, denisovanos y neandertales frecuentaron la cueva y, por tanto, convivieron tras llegar estos últimos, excepto entre hace 130.000 y 100.000 años, momento en que no se detecta ADN denisovano. Esto sugiere que durante ese periodo, la cueva solo estuvo ocupada por neandertales. Tras el 100.000 se detecta ADN denisovano, pero diferente al de los anteriores, lo que sugiere que se trataría de una nueva población que habría llegado a la región diferente de los anteriores.

En cuanto a los humanos modernos, su ADN aparece por primera vez en los sedimentos pertenecientes al Paleolítico Superior, asociados a herramientas y otros objetos mucho más diversos que en capas anteriores. Estos se encuentran junto a ADN denisovano y neandertal en algunas de las cámaras de la cueva. Por lo que se sugiere que las tres especies pudieron compartir este lugar de habitación y reproducirse.

Sin duda conseguir recuperar ADN de los propios sedimentos ha permitido saber mucho más sobre esta importante cueva y de aquellos que la habitaron. Los restos fósiles son en ocasiones escasos y el ADN de los sedimentos puede proporcionar mucha información que no conocíamos tanto de este como de otros yacimientos de gran importancia. 

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Escrito por: Aurora Asín