Curiosidades prehistóricas (III): Las petroesferas de Escocia.

Cuando hablamos de elementos pulimentados en la prehistoria reciente suelen venirnos a la mente imágenes de hachas, azuelas, manos de molino o cinceles. Objetos que son reconocibles, típicos de los yacimientos en los que trabajamos y fácilmente visibles en la mayoría de museos arqueológicos de nuestro entorno.

Hoy, queremos dedicarle unas breves líneas a otros artefactos pulimentados, cuyo centro neurálgico se encuentra tremendamente localizado: las petroesferas, o bolas pulimentadas provenientes de Escocia.

Se trata de bolas de piedra tallada, por lo general de unos 7 centímetros de diámetro, realizadas en materiales variables, encontrándose basaltos y rocas ígneas, dolomías, cuarcitas, etc. Aunque lo que realmente llama la atención es la calidad de su decoración, en ocasiones profusa, pero siempre enigmática: múltiples protuberancias, discos abultados o dibujos geométricos y líneas incisas.

Hasta el momento se han documentado cerca de medio millar de ejemplares, casi todos procedentes de tierras escocesas, con unas pocas muestras en Irlanda e Inglaterra, y un caso aislado en Noruega.

El grueso de estas petroesferas fueron encontradas de manera fortuita por granjeros mientras labraban sus campos. Tan sólo un reducido grupo han sido halladas en el transcurso de excavaciones arqueológicas, como las 5 encontradas en el suelo de una casa en el sitio neolítico de Skara Brae, u otra localizada en 2013 en Ness of Brodgar, ambos yacimientos ubicados en las Islas Orcadas (Escocia).

Debido a ello, la funcionalidad real de estos artefactos sigue siendo un completo misterio, aunque existen diversas teorías al respecto: cabezas de mazas ceremoniales, objetos ligados al alto estatus del individuo, elementos para pedir la palabra en reuniones, ponderales, rodamientos para el traslado de grandes piedras relacionadas con el fenómeno megalítico escocés, etc.

Usos y utilidad aparte, resulta innegable la gran belleza y armonía de estos extraños pulimentados, cualidades ejemplificadas en el más famoso de ellos: la bola de Towie.

Descubierta en 1860 en la localidad escocesa de Towie (Aberdeenshire) por un granjero, fue vendida al entonces llamado National Museum of Antiquities of Scotland. Esta bola se ha datado al final del neolítico escocés, entorno al 3.000 ANE.

Está realizada sobre una roca negra de grano fino y mide 7,3 centímetros de diámetro. A modo de decoración posee cuatro discos abultados. Tres de ellos se encuentran decorados con espirales, anillos concéntricos y motivos geométricos, grabados en la piedra mediante la técnica de la incisión, mientras que el cuarto disco está liso.

Una verdadera muestra de maestría, exacerbada aún más si cabe por el desconocimiento de herramientas metálicas para su fabricación. Todo ello atrajo la atención de coleccionistas locales que comenzaron a acapararlas por su hermosura y atractivo, por lo que no es descabellado pensar que aquellas más humildes en cuanto a decoración fuesen descartadas, perdiéndose, tal vez, una información de incalculable valor sobre unos objetos que aún hoy nos siguen fascinando.

Fuentes bibliográficas

MARSHALL, Dorothy. "Carved Stone balls", Proceediings of the Society of Antiquaries of Scotland, nº 108 (1977), pp. 40-72.

CARVAJAL, Guillermo. (31 de mayo de 2017). Las bolas de piedra tallada de Escocia, artefactos prehistóricos de función todavía desconocida. La brújula verde. Recuperado el 24 de diciembre de 2020 de https://www.labrujulaverde.com/2017/05/las-bolas-de-piedra-tallada-de-escocia-artefactos-prehistoricos-de-funcion-todavia-desconocida 

(7 de agosto de 2013). Dream comes true as carved Stone ball unearthed on the Ness. The Orcadian. Recuperado el 24 de diciembre de 2020 de https://www.orcadian.co.uk/dream-comes-true-as-carved-stone-ball-unearthed-on-the-ness/ 

Escrito por: Miguel Toledano