La importancia del almacenamiento en la Prehistoria

18.02.2021

Recientemente se han realizado estudios sobre el almacenamiento de alimentos a lo largo de la Prehistoria reciente (5600-50 a.C.) desde el punto de vista de los tres tipos diferentes encontrados en la Península Ibérica: hogar, excedente y supra-hogar. Gracias a estos estudios recientes, podemos hacernos una idea de la capacidad y voluntad de las comunidades ancestrales para generar excedentes y lo que ello conlleva, ya que es precisamente este registro arqueológico el que prueba que las sociedades prehistóricas contaban con una producción agraria significante.

Desde el punto de vista académico, estas investigaciones han servido para adquirir conocimientos acerca de la economía de las sociedades prehistóricas y además, las Naciones Unidas han aprovechado los estudios para implementar técnicas tradicionales de almacenamiento en áreas que no cuentan con tecnología moderna.

Vasija para el almacenamiento de la Edad del Bronce encontrada en Toledo
Vasija para el almacenamiento de la Edad del Bronce encontrada en Toledo

El principal objetivo del almacenamiento era poder conservar productos (semillas u otros excedentes) a largo plazo con la mínima de las pérdidas y así aguantar durante todo el año hasta la próxima cosecha. Sin embargo, ya desde antes de la invención de la agricultura se usaban métodos de conservación de alimentos como por ejemplo triturar los granos de cereal. Precisamente esas primeras formas de almacenamiento fueron las que fomentaron el paso a la agricultura, permitiendo la subsistencia de los grupos sociales durante todo el año e ir volviéndose así cada vez más sedentarios.

El desarrollo y trasformación de los métodos de almacenamiento pueden estar relacionados con cambios profundos en la propia economía, en los patrones de asentamiento, las relaciones sociales y demografía. El uso del almacenamiento se ha considerado muchas veces también la clave para hablar ya de sociedades más complejas, en las que se empieza a dar la desigualdad social, surgimiento de una élite y la desigualdad socioeconómica basada en la acumulación de alimentos.

Dentro de la categoría del almacenamiento doméstico, son las prácticas de subsistencia de un hogar; tanto las de a corto plazo para uso diario, como para largos periodos y según su uso, se situaba en uno u otro lugar de conservación dentro de la vivienda o el poblado. Los últimos estudios apuntan que les haría falta en torno a 1-1.5 toneladas de grano al año para mantener una familia media a lo largo de un año entero.

Se habla de superávit cuando el excedente supera el mínimo requerido por una familia para pasar el año. Esos casos se daban cuando por ejemplo era un año con unas condiciones climáticas favorables, cuando el número de personas trabajando el campo era mayor o por la mejora de las técnicas agrícolas. Por tanto, una de las formas más directas de aumentar el volumen de excedente era con el aumento de los miembros de la unidad familiar. En general, tanto excedente se da en sociedades que ya están bien establecidas y con unas técnicas agrícolas relativamente modernas. Ese excedente permite usarse como seguro en caso de que las próximas cosechas sean malas o incluso como moneda de cambio por otros productos.

Al almacenamiento colectivo o comunal se le conoce como "almacenamiento supradoméstico". Para que esto se dé tiene que darse previamente una superestructura social, organización política y existencia de redes comerciales estables. Los silos subterráneos eran los más usados para el almacenaje de vegetales, especialmente cereales.  

Ejemplos de pozos de silos de la Edad del Bronce
Ejemplos de pozos de silos de la Edad del Bronce

Midiendo la capacidad de volumen del silo podemos cuantificar en el registro arqueológico la cantidad de excedente de esos grupos sociales. Los valores de capacidad pueden ser el reflejo de las funciones y motivos por los que se ha almacenado ese material: para siembra, consumo próximo, intercambio, comercio, etc.). No obstante, puede ser problemático extraer esa información de los restos arqueológicos porque en ocasiones los silos excavados son solo una pequeña parte de todos los que habría en el asentamiento, no se ha conservado bien la estructura y provoca que el diámetro no sea el original y por tanto no se pueda calcular el volumen correctamente, etc. Además, es difícil determinar la vida útil de los silos e incluso cuando se logra excavar todos los de un mismo asentamiento, no sabemos cuántos de ellos se han usado simultáneamente o en etapas distintas. Otro problema es que no todos se usarían para almacenar grano o se llenan hasta arriba. Así que nos sirve para hacernos una idea estimada pero nada concluyente. Aun así, sabemos que lo más usual era el almacenaje tanto de cebada desnuda ( Hordeum vulgare var. Nudum ), el trigo desnudo ( Triticum aestivum / durum / turgidum ) y la cebada descascarada ( Hordeum vulgare). Solo hay un registro arqueológico neolítico en el que se almacenaba el cereal en forma de púas, el yacimiento de La Draga pero es algo muy inusual.

Lo que parece estar claro es que cuanto más avanzamos en el tiempo, más capacidad de alimento tenían los silos. En el caso de la Península Ibérica vemos un claro desarrollo a partir de la Edad del Bronce y sobre todo en la Edad del Hierro con la "democratización" de los medios de producción. Esto quiere decir que ya en este momento se introducen herramientas de hierro al alcance de toda la población, también el torno alfarero e implantación del molino giratorio y de empuje que llevaron a modificar el volumen y las prácticas de producción.  

Escrito por: Oihane Morgado